9/9/16

PROYECTO BIBLIO-ARBOL



Cuando comenzamos con el proyecto del Biblio-árbol, no sabíamos que llegaría a tanta gente. Queríamos hacer algo sencillo, un lugar de encuentro de la cultura en la calle. Tuvimos algunas pequeñas preocupaciones como su duración, integridad, sobre si llegaría a la gente o la tomarían como otro" muerto" más. Y parece que la cosa está viva, ¡¡ toquemos madera!! De roble rebollo por cierto, estas vigas que tantas historias vieron y vivieron, seguirán por muchos años entre ellas. 

Queremos agradecer a todos aquellos que ayudaron de una y otra manera:  a la gente del Ayuntamiento de Grado, de la Casa de Cultura y biblioteca que nos ayudó con el proyecto, montaje y difusión, en especial a Gustavo. A Abel y Bibiana por ceder ese tesoro en forma de madera y su casa para el montaje y centro de operaciones. Y por último en especial a Esperanza y Hernán que reprodujeron dos medallones de Eliseo en cerámica, para que estuviera presente a modo de guiño escondido entre la madera.


Os dejamos con las fotos del proceso y el texto que leyó Abel el día de la inauguración que cuenta el origen del proyecto. 


















Primer libro donado al Biblio-árbol por su autora "Color de montaña y mar" Tina García Alonso






INAUGURACIÓN BIBLIO-ÁRBOL.

Venimos hoy a inaugurar un nuevo proyecto, nacido de la colaboración de la Biblioteca de Grao, y la Asociación de Amigos de Lise.
Aunque lo llamemos "Biblio-Árbol", lo primero que salta a la vista es que no parece un árbol. Se podría decir que el resultado final es una instalación, nombre mucho más moderno y aséptico, pero que pierde parte del cariño, y de la historia.
A veces, para entender y apreciar mejor ciertas cosas, hay que descubrir las historias que tienen detrás. Cómo llegamos a ellas.

Los robles crecen en los bosques de Asturias desde tiempos inmemoriales. Forman parte de nuestra cultura.

Hace muchos años, en el siglo XIX, alguién cortó unos robles enormes. No sabemos con qué misiónseguramente para hacer casas, cuadras u otros edificios...

En 1910, aquellos árboles pasaron a ser vigas del Teatro Casino de Trubia.

Al Teatro del Casino de Trubia fué un niño desde Fuexo, subido en el portabultos de la bicicleta que conducía su primo, para ver su primera película en un cine. Aquella sala oscura, aquella experiencia inolvidable, quedó grabada en su memoria junto al extraño título de la película: el ángel broncalín.

Yo participé en el Concurso de proyectos para la Rehabilitación del Casino de Trubia, hace casi 10 años. Los dos pisos superiores llevaban más de dos años cerrados por un ataque de termitas. Sólo la planta baja, donde estaba el teatro, resistía.

Los encargados de la demolición del Casino no son capaces de sacar las vigas de roble, y deciden quemarlas, picarlas para leña.

Recibo entonces una llamada: me ofrecen llevar las vigas del Casino, si las saco en ese momento. Y en ese momento llamo a Gerardo, mi padre, y a Lise, que rescatan las vigas, sacándolas por una ventana.


En el viaje de Trubia a Reconco, hasta casa de Lise, mientras el viento aviva el fuego de una viga ya encendida, Gerardo le cuenta a Eliseo la historia de la primera película que vió en aquél Teatro, y cómo descubrió mucho después que El ángel broncalín era en realidad "Un ángel de Brooklyn".

Con un trozo de una de esas vigas talla Eliseo una mano que sostiene un libro, como regalo para Gerardo, el día de su jubilación como maestro.

Con esas vigas como estructura, ideo el proyecto de Escuela de Azabachería que Eliseo planea hacer junto a su casa, aunque él no llega a saberlo.

En 2013 nos reunimos un grupo de gente, amigas y admiradoras de la persona y la obra de Lise. Decidimos asociarnos para recordarle colectivamente, continuar poniendo en valor su obra, y seguir con la labor cultural que nos unía y nos une.

En una reunión de la asociación el año pasado, Gustavo, o como diría Lise, Gustablio, nos cuenta que en Alemania, en un barrio de Berlín, hay una biblioteca hecha con troncos de árboles caídos.
Haciendo varios vaciados en los troncos, los alemanes crean unas ventanas y meten libros dentro. Está en plena calle, la idea es intercambiar libros libremente. Nos propone hacer algo parecido en Grao, frente a la casa de cultura, en la plaza de Eliseo.

Inmediatamente, pienso en las vigas de roble.

Con esas vigas hice un cabecero de cama, un potro para picar leña, y varias piezas o esculturas, ... Normalmente, cuando me pongo a hacer una pieza, pienso en una historia. Luego hago la pieza, y dejo allí esa historia, y paso a la siguiente. Seguía teniendo en casa un montón de vigas y , como todas, un montón de historias dándome vueltas en la cabeza.

Con cuatro de esas vigas de roble, hicimos este biblio-árbol. 
Una instalación que reune la naturaleza, presente en la magestuosidad de los árboles que aún contiene, y en esa textura siempre cambiante de los materiales vivos; y la cultura, visible en las formas que los diferentes usos fueron dejando en la madera a lo largo de su historia, y en los libros que ahora contiene y abriga.
En esta pieza dejamos algunas historias, para poder seguir con las siguientes, no porque las olvidemos, sino porque las compartimos.
Eliseo incrustaba metales, piedras y maderas en trozos de azabache, que convertía en joyas. Este biblio árbol lleva incrustadas piezas de barro que recrean esas joyas. Está acompañado por los bancos ganadores del concurso de diseño que organizamos con los institutos de Grao.
Esperamos que todo el mundo lo disfrute.



























































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